TURISMO ECUESTRE
Una
de las actividades de incentivación laboral, con
una relación precio-calidad mejor vistas, son las
salidas ecuestres para equipos de personas. Despejarse del
trabajo y aún así pensar en él es una
de las funciones primordiales de este tipo de turismo. Los
recorridos y las diferentes actividades ecuestres pueden
albergar diversas posibilidades acorde con las pretensiones
de cada participante. En España abundan las regiones
en las que se puede realizar esta disciplina. Generalmente,
los servicios ofrecidos van desde una cabalgata de un día
hasta la modalidad de una semana entera, donde las excursiones
incluyen la visita a los diferentes lugares naturales de
la región como pueden ser ríos, bosques y
hasta altas cumbres.
Para montar a caballo no es necesario tener demasiada experiencia.
Las empresas que brindan turismo ecuestre están dotadas
de profesionales en el arte de montar que dictan clases
en donde los conceptos básicos se aprenden en muy
poco tiempo. Luego, también es posible conseguir
un guía que acompañe al grupo en la excursión.
Los itinerarios ofrecidos en este sector del turismo son
minuciosamente organizados, y generalmente incluyen guía,
los caballos, alojamiento, vehículo de apoyo en las
rutas de más de un día de duración,
y seguros de responsabilidad civil y de accidentes. La actividad
empieza muy temprano a la mañana y una vez en la
ruta, se organizan las paradas y los puntos naturales que
los participantes desean visitar. Los caballos siempre están
en las mejores condiciones y generalmente son animales muy
dóciles acostumbrados a recorrer los caminos de la
zona.
Los precios oscilan en los 10 euros por persona la hora
y 50 euros por toda una jornada, incluidos los servicios
del guía si el grupo lo necesitase. Generalmente
el alojamiento se presenta en forma de cabañas rurales
con todas las comodidades. Un ambiente ideal para organizar
las reuniones de trabajo de otra forma. Un gran desayuno
enmarcado en un paisaje natural de ensueño, y luego
a cabalgar por parajes, bosques y montañas.
Montar a caballo puede ser una experiencia muy gratificante,
sobre todo para aquél que nunca tuvo la oportunidad.
Ya al trote, ya al galope, la disciplina ecuestre requiere
ciertas habilidades que no están muy lejos del trabajo
realizado en una empresa. Siempre es bueno coger las riendas
con firmeza y tomar decisiones, trasmitirle al caballo seguridad
y hacer que se dirija hacia donde queramos. Luego, una vez
en el camino, tomarse la tranquilidad para reflexionar mientras
andamos despacio, montados sobre un hermoso caballo y recorriendo
los lugares más hermosos de nuestra geografía.
Sin dudas, una jornada de este tipo renovará los
ánimos y dejará prácticas enseñanzas.
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